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FINACIAMIENTO

Presentación de la preaudiencia políticas de extermino contra el pueblo maya



TRIBUNAL PERMANENTE DE LOS PUEBLOS.

Maní, Yucatán / Noviembre – 2013.

Las organizaciones y colectivos convocantes presentamos ante el tribunal permanente de los pueblos, los casos que sostienen la denuncia de esta preaudiencia.

Las políticas de extermino contra el pueblo maya de la península de Yucatán orquestadas, difundidas o permitidas por el estado mexicano que a través de sus secretarias, gobiernos estatales, municipales y en muchos casos vinculados a empresas nacionales y extranjeras o inversionistas particulares; dichas políticas se han configurado con diversos métodos que tienen como objetivo el etnocidio de nuestra cultura maya. Aparentemente en la península de Yucatán existe un clima de aceptación del pueblo maya por los diferentes niveles de gobierno pero esta pantalla sólo esconde la realidad que viven las comunidades e individuos que pertenecemos al pueblo maya, pues desde distintos ámbitos de la vida nos encontramos con la exclusión de los que nos asumimos como mayas o la presión para negar nuestra identidad como moneda de cambio para acceder a los derechos que nos pertenecen como indígenas que somos y como seres humanos.

Nos niega el estado mexicano el derecho a la autodeterminación, la autonomía, la salud, la educación, la tierra, la vivienda, la comunicación, el arte, el trabajo, en conclusión, una vida digna. Los casos y testimonios que se presentarán contienen evidencia de las afectaciones que han provocado en las estructuras comunitarias, así como en la identidad y sobrevivencia del pueblo maya; a través de sus políticas ambientales, económicas, participativas, educativas, agrícolas y de salud; en muchos casos no sólo diferentes a la cosmovisión maya, sino completamente contradictorios, lo que configura un sistema colonizador invasor y etnocida.

En cuanto a las políticas ambientales del estado mexicano que ha fomentado la conservación y preservación de los territorios que contienen selva alta; sin embargo, pasan por alto que estos espacios se encuentran en territorios de pueblos indígenas, que están conservados por que los que somos indígenas conocemos el valor integral de la vida que contienen esas selvas, reconocemos que dependemos de ellas para mantenernos como pueblos, ahora las políticas ambientales del gobierno le ponen un valor económico. Esta política despierta el apetito voraz de los empresarios que mueven sus recursos económicos y políticos para despojar a las comunidades de sus territorios para entrar en el negocio de la venta de bonos de carbono como sucede en el ejido de Hopelchén donde el presta nombres de políticos y empresarios Alfonso Peryra transgrede las leyes y las estructuras internas de las comunidades para manipular asambleas y apoderarse de casi 100 mil hectáreas de territorio.

En este mismo sentido el estado mexicano, para poder acceder a préstamos del banco mundial, desprecia la decisión de varias comunidades y expropia una gran parte del territorio para convertirlo en un área natural protegida, de este modo y con este territorio en su poder están accediendo a préstamos millonarios del banco mundial. La políticas ambientales del estado mexicano, agreden las estructuras internas de las comunidades mayas, desmantelan las estructuras organizativas, por lo tanto, atentan contra la cultura.

Las políticas económicas que impulsa el estado mexicano y que se encargan de llevar acabo los gobiernos estatales y municipales para veneficiar a empresarios locales y empresas extranjeras, impactan así mismo a las comunidades pues están enmarcadas en el sistema capitalista imperante que expulsa a los que somos indígenas, eliminando todas las posibilidades de sobrevivir de los pueblos; en este aspecto se presentan los casos de despojo del ejido de chab le cal en el que se benefició a empresarios yucatecos para crear un Country club exclusivo de personas adineradas en perjuicio de toda una comunidad. Así mismo, se presenta el caso de Dragón Mart en Cancún que profundiza la situación de pobreza en la zona maya de Quintana Roo y la situación del desmantelamiento de las comunidades introduciendo expectativas falsas, a demás de un desarrollo económico, ya que la mayoría de jóvenes son animados a convertirseen empleados esclavizados de esta zona comercial.

Para facilitar este proceso se eliminan todas posibilidades de que los jóvenes puedan acceder a una educación justa y adecuada, así como insertan el desprecio de los jóvenes hacia su propia cultura y a los medios de vida que los pueblos tienen. En cuanto a las políticas agrícolas del gobierno federal ejecutados por los estados de la península de Yucatán, se ha evidenciado en los últimos 20 años que los programas están enfocados en impulsar la cultura del monocultivo intensivo, destinada para servir a las grandes empresas de industrialización, ellos les han abierto las puertas a grandes transnacionales como Monsanto que venden paquetes tecnológicos y que incluyen semillas mejoradas con sus respectivos fertilizantes, herbecidas y plaguicidas.

Con esta política se ha desplazado de manera agresiva la cultura tradicional maya eliminando, a propósito, la diversidad de semillas locales, así mismo, en los lugares donde se puede lograr el mecanicismo de las tierras se han eliminado las formaciones naturales de la tierra y los causes naturales de agua provocando la inundación de las comunidades de varias partes de la península. Por otra parte, bajo el pretexto de cubrir necesidades alimentarias, el estado mexicano ha otorgado a la empresa Monsanto gran parte del territorio peninsular en permisos para la siembra de soya transgénica, más de 260 mil hectáreas comprende el polígono entregado a Monsanto sin previa consulta, sin análisis de impacto, sin nada de por medio.

El estado mexicano entregó a esta empresa el territorio de cientos de comunidades para desarrollar una agricultura ajena a la local y completamente contraria a la vida misma de las personas que se asientan en este territorio, la soya transgénica afecta directamente a la comunidades mayas que tienen entre sus actividades principales la apicultura, pues la miel que producen se contaminó de polen transgénico y corre el riesgo de ser vetado por sus principales compradores. La soya transgénica afecta también el ambiente, la salud, el agua, la tierra, la organización interna de las comunidades, la manera de trabajar, la soya transgénica trastoca en general la vida comunitaria de la península y esta agricultura es fruto de las políticas del estado mexicano; en las políticas de salud las secretarías estatales encargadas de este tema, muestran su desprecio por la medicina que en el pueblo maya, hemos practicado por siglos con excelentes resultados y al alcance de toda la comunidad en el entendido de que la salud es un derecho humano; sin embargo, el estado mexicano ha convertido a la salud en un lujo que corresponde únicamente a los que pueden acceder a ello, ahora con el pretexto de reconocer la medicina maya, los estados exigen a los médicos tradicionales, así como a las parteras, registrarse ante la secretaría de salud para enseñarles cómo deben realizar su trabajo, de otro modo, si alguna partera o algún médico tradicional no registrado se atreve a atender a algún enfermo en la comunidad, después el centro de salud ya no quiere atender a estas personas. Las parteras son obligadas a tomar cursos constantemente para ir limitando sus capacidades y su confianza, esto ha provocado que nadie en las comunidades reconozca, respete, ni mucho menos quiera aprender y heredar los conocimientos ancestrales de la medicina maya desmantelando así esta parte de nuestra cultura.

En el caso de la educación, en las escuelas rurales se les priva de manera implícita a los niños desenvolverse en su lengua materna, en las escuelas bilingües la lengua materna sólo se utiliza para que los niños y niñas aprendan español, además de que los conocimientos que se les enseñan no tienen nada que ver con la cosmovisión maya y en muchos casos son contradictorios, la educación se tiene como un lujo que nadie puede pagar, un sueño difícil de alcanzar pero un sueño que se convierte en puente hacia un lugar dentro de la vida occidental. No existen datos oficiales que expresen la cantidad de jóvenes que no pueden acceder a una educación de nivel superior, pero los que vivimos en las comunidades sabemos que al menos seis de cada diez jóvenes, no tienen esas posibilidades, los jóvenes indígenas son segregados política y económicamente del derecho a la educación, por otra parte, la educación maya vive un contante desprestigio por quien se cree dueño del conocimiento, por lo tanto se evita aprender los conocimientos ancestrales y se evita dar los espacios respetables para su difusión a no ser que sean presentados como folclore.

En el arte, como ha sido desde siempre, en muchas partes del país, el estado mexicano profundiza el mote de artesanía a las creaciones indígenas buscando eliminar su valor tanto artístico como medio de vida de muchas poblaciones; sin embargo, se atreve a difundir mundialmente un festival maya que tiene todo, menos presencia maya, ante esto los que hacen florecer el arte maya en la península se organizaron para evidenciar el desprecio y la discriminación. Expulsan a los artistas mayas de Chichen Itza y organizan conciertos exclusivos con cantantes extranjeros donde lo único maya es el escenario, herencia de un pueblo expulsado de su identidad, expulsado de su capacidad intelectual y artística expulsado de sí mismo. Con este mismo objetivo devastador argumentando la prioridad del crecimiento urbano, poniendo énfasis en el desarrollo de las ciudades que en la vida misma de las personas en Campeche, en la comunidad de San Antonio Ebula para ser precisos, se llevó a cabo uno de los peores hechos que evidencian la naturaleza de las políticas impulsadas por los gobiernos en complicidad con los empresarios y viceversa.

Sus pobladores fueron despertados una madrugada por el ruido de las máquinas que estaban destruyendo la comunidad, a partir de ese día comenzó un calvario que aún no termina, pues fueron expulsados de su tierra, de sus casas, de su pueblo, fueron expulsados de la vida que habían construido durante cuarenta años todo esto porque el empresario oriundo de Campeche Eduardo Ezcalante alegoó que estas tierras son de su propiedad; este caso que presentamos ante el tribunal permanente de los pueblos es un ejemplo de la aptitud típica que tiene el estado mexicano y los empresarios ante los intereses del pueblo maya, contrario a los intereses por lo que han optado por tratar de exterminarnos como personas, como comunidades, como cultura, están tratando de desmantelar lo que hemos sostenido con resistencia durante estos 521 años desde la invasión.

Por todo lo anterior denunciamos ante el tribunal permanente de los pueblos que las políticas del estado mexicano en la península de Yucatán están diseñadas para acabar con el pueblo, así como están diseñadas para acabar con todos los pueblos indígenas del país, denunciamos el etnocidio que está ocurriendo en tierras mayas; solicitamos al tribunal permanente de los pueblos que demande al estado mexicano respeto y se creen las condiciones jurídicas.

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