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FINACIAMIENTO

Testimonio Oaxaca /Audiencia violencia contra el maíz y la soberanía alimentaria.Distrito Federal / Noviembre – 2013. – 2

Respetables señores jurados del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), hermanas y hermanos presentes. Hoy es un día altamente significativo para los pueblos indígenas de México porque tenemos la oportunidad de denunciar ante una instancia internacional, y de viva voz, la situación lacerante que viven las campesinas y campesinos de Oaxaca y México, y tengan a bien de sentenciar los atropellos que pesan sobre el pueblo que se alimenta del maíz sagrado y milenario.

Desde hace décadas, en cada sexenio del gobierno federal, se lee en los diarios nacionales sobre los programas de desarrollo y que se invierten cientos de millones de pesos para el campo, sí para el campo de la corrupción, no para la producción del maíz nativo. Los programas diseñados para los pueblos indígenas no toman en cuenta las identidades sociales, ambientales y culturales de los pueblos, desconocen totalmente nuestras formas de organización comunitaria y no saben que tenemos un sistema normativo propio, servimos a nuestro pueblo durante un año sin recibir un solo centavo y damos tequio para el bien de la comunidad, cuanto tendría que derogar la federación si cubriera el salario de cada servidor municipal de los pueblos indígenas de México, todos estos servicios gratuitos son posibles porque seguimos produciendo nuestro maíz que día a día alimenta la vida comunitaria.

Ahora la madre tierra está siendo violentada, ya que se ha permitido el uso indiscriminado de insecticidas y demás sustancias tóxicas para la producción de alimentos básicos para los mexicanos, con esta aptitud predeterminada tiende a desaparecer toda clase de semillas que la madre tierra alberga en su ceno y que sirve para alimentar a todos los seres vivos. Los pueblos indígenas hemos desarrollado nuestra cultura con el maíz nativo, una herencia sagrada, una sabiduría milenaria. Nuestros abuelos nos enseñaron como cultivar y cuidar nuestro maíz como el tesoro más grande de la humanidad y nos enseñaron como venerar a la madre tierra que hace germinar el grano de maíz y multiplicarlo, por eso decimos, en la naturaleza todo se hermana porque así se alimenta la diversidad cultural del pueblo mexicano.

Las campesinas y los campesinos nunca nos hemos quedado cruzados de brazos, con muchos esfuerzos y sacrificios seguimos produciendo nuestro maíz nativo, cosechamos quelites, frijol, chile, calabaza y chapulines en el caso de Oaxaca. El desarrollo impuesto nos ha empobrecido terriblemente por que somos ignorados en los programas que se llevan acabo en nuestros pueblos ya que llegan con carácter asistencialista, hoy en día el maíz nativo de nuestros pueblos está contaminado con el gorgojo que llegó con el maíz de las tiendas campesinas, no se mueren con el calor del sol como el gorgojo del maíz nativo ya no se puede guardar por mucho tiempo. También la lluvia ácida afecta terriblemente nuestra cosecha de maíz y chile, por esta razón rechazamos el cultivo de maíz transgénico en territorio mexicano y exhortamos a los científicos comprometidos con las empresas que pongan sus conocimientos al servicio de la humanidad. Las unidades médicas de los pueblos están llenas de enfermos de diabetes, cáncer, hipertensión y leucemia en los niños; el personal médico no se da a basto para atenderlos porque tiene que cumplir con la documentación del Programa oportunidades ¿cuál es la causa de dichas enfermedades? Nuestros abuelos vivieron más de cien años ¿por qué ahora cuando la ciencia, se supone, está tan avanzada, hay tantas enfermedades incurables en nuestras comunidades?

Señores del jurado, la defensa del maíz nativo es una de nuestras mayores preocupaciones, estamos obligados a defenderlo porque ha sido el alimento básico de nuestros indígenas, durante miles de años y como un mandato de nuestros abuelos, tenemos la enorme responsabilidad de asegurar y garantizar el alimento ancestral para las futuras generaciones. Guardamos en la memoria las obras grandiosas que construyeron nuestros abuelos que se alimentaron de maíz como son: Teotihuacán, Tajín, Monte Alban, Mitla, Palenque, entre otros; estos centros ceremoniales representan el espíritu y la fortaleza de los hombres hechos de maíz, muchas gracias por su atención.

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